La violencia volvió a golpear al distrito de Majes, en la provincia de Caylloma, luego de que Livia Isabel Justo Quispe, reconocida coordinadora de juntas vecinales, fuera asesinada a balazos cuando llegaba a su vivienda ubicada en la asociación agroganadera La Estrella.
El ataque ocurrió aproximadamente a las 22:00 del martes 19 de mayo y dejó además gravemente herido al conductor del vehículo en el que se trasladaba la dirigente.
ATAQUE. Según los primeros reportes policiales, sujetos armados interceptaron la camioneta cerca del domicilio de la víctima.
Todo ocurrió frente a una vivienda ubicada en la Zona 5, Mz.E Lote 06 de la mencionada asociación.
En ese momento, dispararon en repetidas ocasiones contra la unidad.
La violencia volvió a golpear al distrito de Majes, en la provincia de Caylloma, luego de que Livia Isabel Justo Quispe, reconocida coordinadora de juntas vecinales, fuera asesinada a balazos cuando llegaba a su vivienda ubicada en la asociación ganadera La Estrella.
El ataque ocurrió aproximadamente a las 22:00 del martes 19 de mayo y dejó además gravemente herido al conductor del vehículo en el que se trasladaba la dirigente.
ATAQUE. Según los primeros reportes policiales, sujetos armados interceptaron la camioneta (V7A-756) donde viajaba la víctima, cerca de su domicilio.
Todo ocurrió frente a una vivienda ubicada en la Zona 5, Mz. E Lt. 6 de la mencionada asociación. En ese momento, dispararon en repetidas ocasiones contra la unidad.
Vecinos del sector auxiliaron a la mujer y al joven conductor de 18 años, identificado como Dante Soncco Q., trasladándolos de emergencia al hospital central de Majes.
Sin embargo, la dirigente no resistió y perdió la vida durante el trayecto debido a la gravedad de las heridas.
Familiares llegaron al nosocomio, donde protagonizaron escenas de dolor por lo ocurrido. Exigen justicia y la pronta captura de los responsables del crimen.
Por otro lado, el joven de 18 años, quien sería su ahijado, tuvo que ser trasladado a la ciudad de Arequipa debido a los impactos de bala que habría recibido en la cabeza.
Permanece internado en el hospital Honorio Delgado, mientras su familia denuncia que no recibe la atención adecuada y solo le habrían dado una cama de consultorio, pese a su estado delicado.
VIOLENCIA. Durante la mañana del mismo día en que Livia perdió la vida, ella participó en la ceremonia por el aniversario del mercado Metropolitano de Santa María de la Colina.
Su partida enluta al distrito de Majes y ocurre en un contexto de creciente inseguridad, debido a recientes hechos violentos vinculados a homicidios, ataques armados y presuntos conflictos relacionados con tráfico de terrenos.
En febrero de este 2026, una pareja fue asesinada a balazos en El Pedregal, y la Policía señaló que una de las hipótesis del crimen estaba relacionada con disputas por terrenos.
Sobre el caso del asesinato de la dirigente, la Policía y la Fiscalía iniciaron las investigaciones correspondientes y revisan cámaras de videovigilancia cercanas que habrían captado el momento exacto de los disparos.
El Ministerio público también solicitó la participación del personal de homicidios y peritos de criminalística (escena del crimen, balístico forense, biólogo forense, entre otros) para recoger evidencias en el lugar de los hechos.
Mientras tanto, dirigentes vecinales y pobladores de Majes demandaron mayor presencia policial y acciones inmediatas frente al incremento de la criminalidad en la provincia de Caylloma.
VÍCTIMA. La tragedia golpea por segunda vez a su familia. Livia ya cargaba con un profundo dolor personal.
En abril de 2024 perdió a su hijo, Kevin Zapana Justo, de 18 años, quien falleció en un accidente de tránsito en la vía a Cerro Verde.
Tras esa tragedia, la propia dirigente escribió un mensaje que hoy cobra especial significado.
“Tengo que sacar fuerza de donde no hay para seguir trabajando porque tengo una promesa con mi hijo: trabajar por la juventud y casos sociales. Él es mi ángel, quien me guía para seguir ayudando”, indicó en sus redes sociales.
Después de ese mensaje, la mujer cumplió con convertir su dolor en servicio hasta la noche en que fue asesinada, dos años después de aquella tragedia.